domingo, noviembre 22, 2009

Ad inferos

Cuando Juan II de Francia, inexplicablemente llamado "el Bueno", ordenó ejecutar a su enemigo político Jean d'Harcourt, prohibió que el reo acudiera al sacramento de la confesión. A juicio del cruel monarca, el hacha era poco castigo para el delito de rebelión y quiso, además, garantizar al condenado una eternidad de padecimientos infernales.

Son cosas que pasaban con frecuencia en la Edad Media. Afortunadamente, estás venganzas prolongadas ad inferos sólo acontecen hoy en el diario Público, donde el escándalo del día consiste en la celebración de una misa por el eterno descanso del fallecido dictador Francisco Franco.


Es lo que tiene el diario más progresista de la prensa española. Pasito a pasito han conseguido progresar hasta la Baja Edad Media.

viernes, noviembre 20, 2009

Contra la piratería

Lo dice don José Blanco López, Ministro de Fomento:

- "España es el país que más está haciendo contra la piratería".



¡Y tanto! Al precio que nos cobran los piratas, si pagamos otro par de rescates los retiramos a todos.

jueves, noviembre 19, 2009

A medianoche

Ayer me telefoneó mi hermano, a medianoche, para hablarme media hora del infinito, el suicidio cuántico y la interpretación de Copenhague.

Media hora. A medianoche. Con un par.

miércoles, noviembre 18, 2009

Ordo Beatae Mariae Virginis de Mercede et de Redemptione Captivorum


La Orden de la Merced y de Redención de Cautivos, fundada por San Pedro Nolasco en 1218, tenía como propósito original la liberación de cautivos cristianos en poder de musulmanes, que estaban, por tanto, en grave riesgo de perder su fe. Era una preocupación comprensible. En aquella época el Mediterráneo estaba infestado de piratas berberiscos y eran muchos los cautivos que renunciaban a la fe de Cristo para mejorar su suerte, decisión aborrecible a ojos de aquellos beneméritos frailes, que recorrían Europa solicitando limosnas para pagar los rescates.

Si las limosnas no bastaban y el caso era urgente, los religiosos disponían de un recurso de emegencia. Además de los votos de obediencia, pobreza y castidad, los mercedarios tenían prometido "entregarse como rehenes y, en su caso, dar la vida si fuera necesario para cumplir su misión". Escríbase en el haber de los frailes que cumplieron su promesa con franca heroicidad y que fueron muchos los mercedarios que acabaron muertos por un simple retraso en el pago de los rescates.

Más curioso es el caso del tarraconense Pedro Armengol, que fue bandolero antes que fraile, y se ofreció como rehén en Berbería a cambio de la libertad de unos cautivos. Era cláusula añadida al pacto que una cantidad adicional de dinero debía pagarse en fecha fija, sancionándose el retraso con la muerte del religioso. El encargado de traer el dinero, un tal Guillermo de Firenze, se retrasó por una tormenta y llegó en el momento preciso en que estaban ahorcando al catalán. Armengol sobrevivió, pero se le quedó el cuello torcido para el resto de sus días. La Orden, temerosa de que un nuevo retraso les dejara sin un hermano ejemplar, lo repatrió a Tarragona, donde sólo se cuelgan los salchichones de Vic.

Visto el sistema infalible que hemos desarrollado para liberar cautivos -pagar con cargo al presupuesto, mirar para otro lado y ponerse un candado en la boca- tal vez debiéramos ponernos en contacto con la Orden de la Merced. Cierto es que, desde la abolición de la esclavitud, la Orden no se dedica ya a estas cosas, pero el que tuvo retuvo y experiencia tuvieron mucha.

Además, aunque el rescate lo pagaríamos igualmente a escote, contribuiríamos por vía de limosna, que es pago beneficioso para la salud del alma, y no por vía de impuestos, que es contribución indiferente para la vida espiritual.

martes, noviembre 17, 2009

Funeral Vikingo


Mis conocidos no paran de repetirlo:

- No te agobies tanto. Con tu curriculum, encontrar trabajo, es sólo cuestión de tiempo.

Tienen razón. Es una cuestión meramente temporal. Tenía que haberlo buscado hace cuatro años, cuando mis méritos académicos no estaban aún caducados y podían todavía seducir a alguien.

En fin, en cuanto coleccione media docena más de amables cartas sugiriéndome que me vaya a escardar cebollinos tiernos, las apilo sobre mis dos títulos universitarios, el Premio Extraordinario Fin de Carrera y los restos de edición de mis publicaciones y le hago un funeral vikingo a mi carrera como jurista.

lunes, noviembre 16, 2009

Porno-impuestos

"Why you think the net was born?
Porn, porn, porn! " (1)

Avenue Q



Cualquiera que tenga establecimiento abierto en la red sabe que las referencias subidas de tono aumentan el número de visitas. Son visitas fugaces, eso sí. Por valerme de mi propio ejemplo, un tipo que anda buscando enhiestos garañones y nínfulas en porretas no se entretendrá mucho por estos lares por mucho que yo cuente, en ocasiones, las más procaces desvergüenzas del mundo antiguo.

Ignoro cuántos despistados lograrán atraer los titulares que emplea el diario Público, pero es indudable que conocen el método:




¡Anda la osa! ¿Ha gravado el Gobierno noruego la emisión de pornografía? ¿Pasean inspectores de Hacienda en pelotas por las calles de Oslo? No, no, no y mil veces no. Los impuestos noruegos son "porno-impuestos" porque la Hacienda del país de los fiordos cuelga las declaraciones de renta en la red.

Y como todo el mundo sabe, en internet hay mucho porno y absolutamente nada más.

-ooOoo-

(1) "¿Para qué crees que nació la red? ¡Porno, porno, porno".

domingo, noviembre 15, 2009

Acanto


En sus años de juventud, el poeta nicaragüense Rubén Darío gustaba de recrearse escribiendo versos de sonora pero críptica belleza. Famoso por ambos conceptos es el "Responso" que dedicó al poeta francés Paul Verlaine, uno de cuyos versos contiene el desconcertante deseo siguiente:

"¡Que púberes canéforas te ofrenden el acanto!" (1)

De aquella frase, comentó un guasón, se entendía el "que".

Pues bien, estaba leyendo yo las declaraciones de Mariano Rajoy en la Convención del PP en Barcelona, cuando he topado con la afirmación siguiente:


Y yo, que soy así de malo, no he podido reprimir la apostilla:

- ¡Pobriño mío! A esa declaración le sobra el "lo".


-ooOoo-


(1) Si les pica la curiosidad, la frasecita no va más allá de desearle al difunto una ofrenda de plantas ornamentales portada por jovenzuelas con cestas.