Si estas cosas les dan apuro, regresen mejor mañana.
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En un discreto rincón de su monumental "Historia de la Decadencia y Caída del Imperio Romano", Edward E. Gibbon transcribe una curiosísima carta de Próculo, usurpador del Imperio, a su amigo Meciano:
"Proculus Maeciano adfini salutum dicit. Centum ex Sarmatia virgines cep, ex his una nocte decem inivi; omnes tamen, quod in me erat, mulieres intra dies quindecim reddidi "
Lo cual, en lengua vernácula, viene a significar lo siguiente:
"Saludos de Próculo a su amigo Meciano. He capturado a cien vírgenes sármatas, de las cuales yací con diez en una sola noche. A todas las demás las hice mujeres en el plazo de quince días."

Por dejar las cuentas claras: 10 + 15 x 6 = 100.
¡Casi nada! Para que luego insinúe Mr. Gibbons que el Imperio Romano estaba en decadencia... Se conoce que los usurpadores romanos hacían mucho ejercicio, comían alimentos sanos y estaban fuertes como los robles, pues cosas así ya no pasan.
Si el hombre de hoy quiere mantener el ritmo del fogoso Próculo no tiene más remedio que recurrir a la química. Los sinvergüenzas que pueblan la red se aprovechan de tan triste desgracia y pretenden hacerse de oro mediante el tráfico ilegal de viagras de baratillo. Acabo de revisar la carpeta del "correo no deseado" y, en el útimo mes, se han acumulado más de cien ofertas de reconstituyentes para el badajo que no serán, por lo general, más que polvos de talco prensados, chinas pulidas de la propia China o aspirinas pintadas de azul.
La más original de las ofertas sigue, por el contrario, la pretensión homeopática de curar la enfermedad con lo mismo que la provoca:

Reza el anuncio: "You will recharge your amorous gun much faster, if you swallow one before you jump to bed". Lo cual, traducido al idioma de nuestra tribu, significa: "Recargarás mucho más rápido tu pistola amorosa si te tragas una antes de irte a la cama".
Ahí lo tienen, sin química, sin pastillas, sin sildenafilo...
¿Sería ese el secreto del amigo Próculo?




